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Crecimiento Personal

LA VIOLENCIA SILENCIOSA- LOS PASIVO AGRESIVOS

Pero a mi lo que me preocupa es el otro maltrato, el que no deja marcas en la piel.” Walter Riso

La violencia silenciosa es aquella en la que quien agrede se sale con la suya, precisamente porque es difícil detectarla o comprobarla, porque agreden sin agredir, entonces violentan, pero no hay evidencias.

Este comportamiento es muy nocivo y se da en cualquier tipo de relación, amistades, familiares, de pareja, con amigos.

Este comportamiento se le llama pasivo agresivo, pasivo se refiere a que no hay una seguridad en el hecho de que quieran hacer daño, y agresivo porque obviamente si están causando un daño. No es evidente, pero sus daños se sienten.

Maneras más comunes de agresión en un pasivo-agresivo.

Algo que utilizan mucho es el silencio como medio de castigo, aunque entiendan que se les está hablando, no responden, y esto lo hacen para causar molestia y frustración. O expresa con gestos o ruidos que está inconforme con algo y al preguntarle responde que no es nada.

Se muestran cooperativos y hasta encantadores, pero al final evaden su responsabilidad de alguna manera, no se comprometen, pero se escudan en el hecho de que siempre mostraron una actitud dispuesta, y terminan sin aceptar sus fallas. Utilizan el olvido como defensa.

Evaden cualquier tipo de confrontación, aunque sea evidente el conflicto. Se muestran evasivos, distrayéndose con otra cosa o interrumpiendo lo que dice el otro y no habla de sus sentimientos, alegando cualquier excusa.

Detrás de estas conductas, lo que hay es una persona con poca habilidad para expresar sus sentimientos y que tiene temor al abandono. Lucha con su necesidad de dependencia, quiere hacer creer que no necesita a nadie pero comúnmente siente esa dependencia.

Tienden a ser inseguros, y están entre la necesidad de depender de otra persona o el querer autoafirmarse, y es por eso que pueden demostrar resentimiento a la autoridad.

Les cuesta reconocer la autoridad en otros. Se quejan de las responsabilidades que se esperan de el

Expresan que se sienten incomprendidas o se sienten las víctimas  y se manejan con chantajes.

Otro rasgo es la envidia, pueden minimizar los logros de los demás y a resaltar sus fracasos, o a adjudicar el éxito de otros a factores como que tuvieron suerte, o que alguien los ayudó.

Tienden a ser pesimistas, o a quejarse de que tienen mala suerte, buscando que los demás se compadezcan de ellos, o que fracasaron por culpa de algún factor externo. Es difícil que reconozcan sus errores.

Mantienen una actitud desafiante, hablando mal de otros, haciendo chismes para que otros tengan conflictos y poner a unos en contra de otros, llegando a separar amistades o parejas. Conforme las vas conociendo te das cuenta que no son personas de fiar, y que por su imprudencia no se les puede contar nada. Y si la confrontas, niega sus conductas y no va a aceptar haber actuado con mentiras y hostilidad.

Utilizan frases como, “tú no puedes”, “es por tu bien”,  “tú no entiendes”, “tú no debes”, anulas la personalidad del otro y van mermando poco a poso su autoestima, a trvés del maltrato, haciéndolo pasar por ayuda, y quien lo vive llega a creer que el otro solo busca su bienestar y perdiendo la confianza y la fe en uno mismo.

En una etapa más aguda, si quien lo vive llega a rebelarse, puede haber alguna consecuencia a manera de castigo, o recibe regaños, haciéndole creer que el agresivo-pasivo solo intenta protegerlo y salvarlo y que es una suerte que lo tenga para eso. Puede incluso desarrollar fobias a salir porque es peligroso, no hace cosas nuevas porque le da miedo, no emprende proyectos porque no se cree capaz, es decir, llega a creerse el discurso del otro y pierde su identidad, LO QUE es muy conveniente porque se convierte en alguien sumamente manipulable.

Hay quienes incluso llegan a la violencia física, en esta etapa, la gente ya se va dando cuenta de que algo está pasando, como decíamos, el otro tipo de violencia no es tan evidente, aunque es común que se den cuenta de la situación de violencia, incluso antes que quién la está padeciendo.

«Narcisista» proviene del antiguo mito griego sobre el joven Narciso, que era hermoso, y se enamoró de su propia imagen reflejada en el agua.

Las personas narcisistas carecen de autoestima, por más extraño que parezca, y tienen problemas para establecer relaciones con otros y demostrarles amor.

Sus relaciones sociales están para admirarlos y cumplir sus necesidades, tienen que admirarlo. Carecen de autoestima, tienen un vacío interno que buscan cubrir con esa actitud.

Se creen especiales y caerecen de empatía. Creen que son merecedores de un trato especial y diferente, envidian a otros y los utilizan para su beneficio personal, no conciben que a otros les vaya mejor que a ellos, los ve como inferiores y habaln de manera despectiva de otros.

Eligen a sus parejas por lo que fue y ya no es o lo que quiso y no pudo, y comienzan a desyruirle su autoestima, en cierta forma, su pareja tiene eso que no tuvo y hace cosas para que pierda eso que tiene.

Piensan que los demás tienen suerte de tenerlo en su vida, de verlo, cree que es el mejor. Puede ser impulsivo, tienden a mentir mucho y presentan baja tolerancia a la frustración.

En casos severos, pueden llegar a presentar trastornos antisociales. Pudiendo llegar a ser psicópatas.

Es raro que lleguen a psicoterapia porque sientes que ellos están bien y no tienen problemas.

Causas

Los padres les han dicho que son especiales y mejores que los demás.

Son criados por padres narcisistas, que quieren hijos perfectos y cubren las fallas de ellos, quieren presentar una imagen. No les dan amor real, por lo que tienen esa carencia de cariño auténtico.

Son niños que crecieron con un entorno en el que los padres lo humillan, siempre tenían razón y lo manipulaban. Le manejaban siempre el discurso de que ellos siempre fueron buenos, comparándolo siempre con ellos mismos, haciéndolo sentir insuficiente, devaluado.

Exponen a sus hijos como trofeos, y al más débil lo humillan y devalúan. Tienen que dar una imagen de ser la familia perfecta. Los niños siempre tienen que estar quietos, callados y bien portados. Dejando a los niños sintiéndose solos no queridos y que nunca llegan a cumplir sus expectativas. Por lo que se siente no querido a menos que cumpla con lo que esperan de él.

Carecen de expectativas ya que no lo dejan decidir lo que quiere, por tener que hacer lo que ese espera de él. Tiene que colaborar y ayudar a los padres. Se vuelven resentidos y competitivos y llegan a dudar que realmente sean hijos de ellos, no se sienten pertenecientes.

Crecen como un reflejo de los deseos de los padres, anulando lo que ellos en realidad desean. Se sienten emocionalmente explotados, tienen todo, se les da todo, pero en el fondo están siendo maltratados, no se ve, pero se refleja en los daños que le causan.

Es una de las crianzas más tóxicas.

Pueden crecer siendo narcisistas y generando esa violencia pasiva o pueden ser dependientes, que esperan que alguien les diga que hacer y cómo hacerlo, y qué es lo correcto, porque así crecieron y están acostumbrados a eso.

¿Cómo actuar?

No caigas en su manipulación. Generalmente son personas carismáticas y encantadoras cuando quieren conseguir algo.

No tienes que acceder a todo lo que quiere. Están muy acostumbrados a recibir un “sí”, es su manera de controlar. No caigas en ser complaciente en todo momento.

No creas todo lo que te diga. Como ya viste, se manejan con la manipulación y las mentiras, aí que tienes que basarte en los hechos para que no te engañe.

Que no te haga sentir menos. La manera que tienen de compensar su baja autoestima es hacer sentir menos a los demás, no permitas que tenga el control de tus sentimientos, ni que juegue con el concepto que tienes de ti.

Enfréntalo. Sin violencia ni confrontaciones, simplemente no dándole por su lado, ni complaciendo o permitiendo lo que sabes que no es bueno para ti.

Manejo de las emociones.

Las emociones no son buenas ni malas, una emoción que podemos percibir como mala puede darte el empuje para hacer algo que necesitas.

¿Qué es una emoción?
Una emoción es un sentimiento que surge cuando reaccionamos al ambiente, generando así un estado de ánimo, acompañado de reacciones físicas.

Estas reacciones físicas son involuntarias. Sin embargo, una emoción puede generar comportamientos observables que podrían ser controlables como gestos, lenguaje no verbal o expresiones faciales.

Tipos de emociones más comunes en las personas.

Las principales emociones que experimentamos las personas son.

  • Alegría.
  • Ira.
  • Tristeza.
  • Miedo.
  • Sorpresa.
  • Orgullo.
  • Vergüenza.
  • Culpa.
  • Celos.

¿Qué diferencia existe entre emoción y sentimiento?

Los sentimientos pueden confundirse con las emociones, y aunque están ligados, existen diferencias. Los sentimientos generalmente no se generan en respuesta de un estímulo concreto, son más bien una reflexión sobre alguna situación que se presenta, es decir, que el sentimiento es la emoción pensada, tiene una intensidad menor y una mayor duración de tiempo.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Es la capacidad que todos tenemos de elegir la mejor opción de entre varias posibilidades, para solucionar un problema en específico. Este tipo de inteligencia, ha demostrado ser uno de los componentes más importantes en el éxito personal y profesional.

¿Cuántas historias no hemos escuchado de personas que no necesariamente tenían una gran inteligencia intelectual, pero tenían un alto nivel de inteligencia emocional?

Inteligencia intelectual vs inteligencia emocional.

Siempre se le ha dado mucho peso a la inteligencia intelectual, nos hemos preocupado por desarrollarla y le damos un alto valor a las personas inteligentes, y con nuestros niños nos hemos ocupado en hacer lo posible por fomentar una superioridad en el intelecto en relación con los demás y hasta nos enorgullecemos de eso.

No se le ha dado la importancia necesaria a la inteligencia emocional, y la hemos dejado en manos de los niños, como si ellos nacieran con la habilidad de manejar correctamente sus emociones, en lugar de orientarlos y enseñarlos a gestionarlas.

Urge implementar en las escuelas clases de inteligencia emocional y darle prioridad a que el niño sepa gestionar adecuadamente sus emociones, antes que los logros académicos. Si desde pequeños se hiciera ese trabajo con ellos, habría menos adolescentes con tantos problemas de integración, autoestima, problemas para relacionarse y tantos trastornos que los llevan incluso al suicidio. Incluso en la etapa de la adultez son muy comunes estos problemas debido a un mal manejo de emociones.

Si fuéramos más conscientes de que nuestras decisiones no están basadas en la parte lógica y racional, sino desde la parte emocional, pondríamos como prioridad desarrollar habilidades emocionales para entender nuestras emociones y las de los demás. Nuestros resultados son el resultado de nuestros pensamientos, que se conectan a la emoción, de ahí nos lleva a las acciones y luego se genera el resultado. Entonces, si cambiamos nuestros pensamientos, modificamos el resto y el resultado va a ser distinto, para lograr lo que nos propongamos tenemos que cambiar el discurso en nuestra mente, llevando los pensamientos hacia el objetivo que queremos lograr.

Algo digno de imitar que está surgiendo en muchas escuelas en el mundo, es que los niños inician su día laboral con una sesión de meditación, desde muy pequeños, se les entrena para conectar con ellos mismos y de esa manera ser conscientes de sus propias emociones. Con esta práctica se ha demostrado que los niños tienen un mejor control de impulsos y son capaces de canalizar sus emociones de una manera más sana.

¿Cuáles emociones son buenas y cuáles son malas?

Decíamos que las emociones no son buenas ni malas, una emoción que podemos percibir como mala puede darte el empuje para hacer algo que necesitas, por ejemplo, el miedo puede limitarnos o ayudarnos, puede servirnos para evitar alguna situación peligrosa y hacernos salir de ella, pero por otro lado, si experimentamos miedo y no está justificado o no te lleva a ninguna acción, va a dañar tu cuerpo, eso es el estrés, vivir con el cuerpo en estado de alerta, con el pulso acelerado y con esas reacciones físicas de manera prolongada, se convierte en un daño a la salud, produciendo enfermedades, que es el gran mal que padece la sociedad en la actualidad. La mayoría de las enfermedades que padecen las personas, son causadas por un mal manejo de emociones y se convierten en un círculo vicioso.

Sin embargo, el estrés es inevitable, y es saludable siempre y cuando actuemos al respecto y lo manejemos de una manera sana, haciendo lo que tenemos que hacer, es decir, actuando para solucionar la situación que nos está llevando a vivir el estrés, o a discernir, si no está en nuestras manos la solución y no depende de nosotros, entonces soltarlo, de manera sana.

Podemos utilizar las emociones negativas para canalizarlas en positivo. Si sentimos frustración, molestia, o decepción, pueden ser indicadores de que necesitamos generar cambios en nuestra vida.

Gestionar las emociones, se trata de buscar la emoción positiva contraria a la negativa que estamos sintiendo, si, por ejemplo, sentimos incomodidad, gestionamos esa emoción con la comodidad, si sentimos miedo, la convertimos en valentía, porque si nos dejamos dominar por el miedo, nos vamos a echar para atrás a la hora de que se presente un obstáculo cuando estemos persiguiendo nuestro objetivo. Si nos sentimos frustrados, tenemos que contrarrestarlo con la motivación.

Otra manera de manejar las emociones es a través de nuestras actitudes, las emociones se reflejan en la expresión corporal y el lenguaje no verbal, de igual manera, modificando nuestra postura, mirada y respiración, podemos cambiar nuestras emociones.

Manejo de emociones y su relación con la felicidad.

Se habla de la felicidad como algo extrínseco, algo que viene de afuera, sin embargo, es una decisión , que con constancia y disciplina se logra, se trata de la manera en que procesamos y reaccionamos ante lo que nos pasa, es decir, no es tanto lo que nos sucede, sino qué hacemos con lo que nos sucede, y esto se practica hasta convertirse en un hábito en el que después no nos cuesta trabajo ver la vida de cierta manera y reaccionar en forma positiva y asertiva, se vuelve parte de nosotros.

Así como tenemos que practicar y practicar para volvernos buenos en algo, es igual en el caso del desarrollo de la inteligencia emocional, hay personas que nacen con facilidad para gestionar sus emociones y hay otras a las que se les dificulta más, pero todos pueden trabajar para llegar a dominar las emociones. Todos tenemos la capacidad de dominar el manejo de emociones, es necesario adentrarnos en el tema, leer al respecto, tomar cursos, acudir a psicoterapia e irnos conociendo para identificar y saber nombrar primero las emociones y con la práctica llegar a dominarlas. Si las las reacciones que estamos acostumbrados a tener, no son las más sanas, necesitamos poner atención a ellas y modificarlas, de esa manera, no solo van a cambiar nuestros hábitos, también de manera indirecta vamos a afectar positivamente a los que nos rodean, y a la vez mejoran nuestras habilidades sociales, tendremos más empatía, seremos más conscientes de lo que los demás están pensando o sintiendo, entendiéndolos mejor y pudiendo tener relaciones más saludables y profundas.

Al desarrollar la inteligencia emocional también desarrollamos otras habilidades como la persistencia y la automotivación, nos volvemos más optimistas, generando pensamientos positivos, transformándolos a la vez en emociones positivas, con la capacidad de saber que fallar es parte del crecimiento y siendo persistentes vamos a conseguir los objetivos

Las emociones están diseñadas para guiarnos por la vida y no para dañarnos, para conectarnos y mantenernos motivados, y con la inteligencia emocional las emociones y sentimientos dejan de destruirnos y en cambio, nos convierten en mejores seres humanos.

Componentes de la inteligencia emocional:

  • Autoconciencia.
  • Autogestión.
  • Motivación.
  • Empatía.
  • Habilidades sociales.

Autoconciencia. ¿cómo podemos mejorar la autoconciencia?

Siendo más reflexivos, cuidando los diálogos que mantenemos con nosotros mismos. Algo sencillo que podemos implementar como parte de la rutina diaria es evaluar ¿cómo fue mi día?, ¿qué áreas tengo que mejorar? ¿cómo me sentí con los eventos del día?, ¿cumplí los propósitos de mi día?, ¿reaccioné de manera adecuada a lo que me sucedió en el día?

Y respondiendo a todas estas preguntas, nos daremos cuenta en qué áreas de uno mismo se necesita trabajar, y tendremos la oportunidad de mejorarlas al día siguiente.

Autogestión.

Esto es, si ya nos conocemos y sabemos cómo reaccionamos y qué nos molesta, podemos regularnos a nosotros mismos, sabiendo controlar nuestros impulsos. Algo que ayuda mucho en esta área es la práctica del yoga o la meditación, nos ayuda a tener más claridad y a no dejar que nuestras emociones y sentimientos nublen nuestro juicio y podamos tomar decisiones y reaccionar de una manera más centrada y enfocada, sin reaccionar antes de pensar.

Motivación.

La motivación nos da un enfoque, tener un por qué y un para qué. Es el motor que nos mueve, nos da el empuje para superar los obstáculos que se nos presenten. Si no tenemos un proyecto de vida o un propósito, no vamos a saber para dónde ir.

Empatía.

La empatía tiene que ver con conectarnos con el otro. Tener la habilidad de ponernos en el lugar de alguien más y entenderlo desde su historia, vivencias y su perspectiva.

Habilidades sociales.

Nos sirven para establecer relaciones satisfactorias con los demás y conlleva el manejo de las emociones ajenas. Las personas con habilidades sociales siempre cuidan mantener emociones positivas en ellos mismos y en los demás y tienen cuidado de no fomentar emociones negativas.

¿Cómo desarrollar las inteligencias, o competencias emocionales?

Neuroplasticidad.

Tenemos 100 mil millones de neuronas, antes se creía que durante la vida iban muriendo las células progresivamente, ahora se ha determinado que eso no ocurre, las neuronas tienen la habilidad de regenerarse, a través de adquirir nuevas destrezas y habilidades.

Dejar ir

“Cuando dejas ir, perderás muchas cosas de tu pasado, pero finalmente te encontrarás a ti mismo”. Deepak Chopra Los seres humanos tenemos la capacidad de apego, lo que no es negativo. Nos sirve para desarrollar vínculos emocionales, lo que nos ayuda a valorar.

El problema es cuando el nivel de apego es tan alto que se vuelve nocivo para ti y se genera una dependencia. La dependencia ocurre cuando le damos un valor muy alto a algo o alguien generando un vínculo que nos trae un beneficio, el problema es que llegas a sentir la necesidad emocional de aquello a lo que te apegaste.

Cuando dependes de algo o de alguien, pierdes tu poder personal, y tu independencia y tomas las decisiones y actúas basado en aquello de lo que dependes, y lo más seguro es que estés atado y eso te impida seguir adelante y tengas miedo a desprenderte y dejar ir.

Lo primero es tomar conciencia, darte cuenta lo que está impidiendo tu crecimiento, y cuáles son tus miedos para soltar
aquello que te daña, y entonces, hacerte responsable y pasar a la acción.

No existe una fórmula mágica para esto, es un proceso que requiere mucho compromiso, pero al final, verás que vale la pena. Dejar ir, para poder recibir. Estas palabras, dejar ir, no están ligadas solamente al dolor, a la pérdida o al sufrimiento. En ocasiones, renunciar es una forma de permitirnos también ser un poco más felices

Amor propio.
La capacidad de dejar ir, está muy ligada a la autoestima. Es muy común escuchar, ámate a ti mismo, no puedes amar a otros si no te amas tú primero.

Y cuando empiezas a ponerte en primer plano, y a enfocarte en ti, todo cambia, desde tu manera de percibirte, hasta la manera en que ves a los demás y todo lo que te rodea. Empiezas a poner atención en quién eres, cómo eres y por qué, y vas dándole forma poco a poco a la idea de quién quisieras ser, qué clase de persona.

Y si no te amas a ti mismo, ves las cosas diferentes, de una manera más negativa, no te das gustos por no sentirte merecedor, te exiges más de la cuenta y puedes caer en el autocastigo, y el permanecer con apegos y sin soltar es una manera de castigarte. Puedes caer en llevar una vida de sacrificio hacia los otros, a veces por llenar algún vacío interno.

Tú mereces todo ese amor, cuidado y atenciones que les das a los demás. En vez de pensar qué puedes hacer para hacer feliz a los demás, empieza a pensar qué vas a hacer para estar bien contigo, trabajar en la relación que mantienes contigo mismo, con tus anhelos de felicidad y amor, siendo capaz de estar solo, sin tapar tu soledad con relaciones que no son sanas, llenándolo con drogas, comida, compras, siendo independiente emocionalmente, enfrentando tu miedo a la soledad, si estas conectado contigo, con tu espiritualidad y con la vida, nunca te sentirás solo.

Renuncia a lo que te hace daño. Es ponerte en primer plano a ti. Soltar lo que te daña es cuidar de tu salud, tanto física como emocional.

Desprenderte de creencias limitantes, trabajos, hábitos, pensamientos, relaciones tóxicas, actitudes, es ganar en oportunidades y en desarrollo. Liberarte, avanzar y poder voltear para atrás, ver lo que has vivido y que te ha fortalecido y las dificultades que has pasado por soltar aquello que en el pasado te hizo daño, lo que una vez fue bueno para ti, pero se convirtió en un obstáculo o en algo que te daña.

El acto de tener que “soltar”, de liberar o dejar ir es también una oportunidad para renovarnos y seguir
creciendo como personas. No es un acto de debilidad, al contrario, implica crecimiento y se requiere fortaleza, porque, aunque duele, sabes que es necesario dejar ir.

En ocasiones implica un duro adiós que hay que saber asumir con entereza. Y es parte de la vida. Permítete sentir el dolor, llora si lo necesitas, sin avergonzarte de tus sentimientos, si necesitas háblalo con alguien.

Deja la negación. Nos ayuda a procesar lo que sucede, es un mecanismo de defensa. Lo ideal es avanzar. Si no identificas las emociones y sus motivos, caes en un laberinto sin salida. Hay eventos muy dolorosos y preferimos hacernos historias y creerlas porque de esa manera evadimos cualquier sensación o sentimiento que no sea placentero, sin embargo, esto no es sostenible.

Es necesario asumir la realidad para no sabotear tu potencial de cambio o a veces hasta tu propia identidad. Miedo a herir. Puedes tener miedo de expresar lo que sientes, puedes creer que la relación se va a deteriorar y evitas cualquier tipo de conflicto. Sin embargo, al reprimirte puedes generar daños emocionales en ti, que podrían ser evitados si los expresas de manera sana.

Se prudente. Expresa tus emociones, sentimientos y compártelos, claro que, de manera prudente, sin lastimar a otros o en el lugar y el momento adecuados. Todo se trata de gestionar tus emociones, y si te cuesta manejar tus emociones, puedes expresarlas más sanamente, sin dañarte a ti, o a los demás: Puedes ser tu propio “regulador”. La cultura, el arte y los deportes son una buena manera de “dejar ir” tus emociones de manera sana. Cuando esto no es suficiente es necesario buscar ayuda psicológica profesional.

Acepta. Identificar cómo se ha instalado el sufrimiento en ti te puede ser de utilidad. Cuando una conducta o persona te provocan dolor, es momento de aceptar que tienes que dejar atrás. Lo que tú deseas, esa persona no te lo puede o quiere dar, es difícil aceptar lo que quedó atrás; el cambio es una constante, las relaciones se modifican con el paso del tiempo, algunas relaciones se fracturan, mientras q otras se fortalecen.

Asume el control. En el mundo, hay “detonadores”, pero tú eres quien tiene el poder para activarlos o no. Hay que dejar ir muchas conductas, personas y cosas que nos hacen daño, soltar apegos para llenarnos con nuevas experiencias. Cuando te cansas de cargas innecesarias y llegas a sentir hastío, es cuando puedes soltar muchos de tus temores, aunque la mayoría de las veces no sea un proceso sencillo.

Dejar ir, no siempre es pérdida, pues cuando eres capaz de soltar algo en tu vida que no te hace bien, extraes lo mejor de cada experiencia, y es menos probable que cometas el mismo error en el futuro y ganas libertad.

Vive tu duelo. Es una etapa necesaria para trascender, y si lo requieres, busca acompañamiento psicológico, en muchas ocasiones hay que elaborar tareas terapéuticas para procesar pérdidas, para poder despedirlas.

Tendemos a aferrarnos a personas o situaciones, hay temor y resistencia al cambio, el cambio lleva estrés. Es cómoda la zona de confort, tienes que estar preparado para los cambios, saber qué dirección deseas tomar y cuáles son los recursos con los que cuentas, hay que estar dispuestos a moverse y a fluir con los cambios que la vida nos presenta, para esto se requiere de flexibilidad y voluntad.

Enfócate en dar pequeños pasos para los cambios o ajustes que requieras en tu vida, y no “esperar”, con falso optimismo a que las cosas cambien por sí solas. Ármate de valor para buscar lo que quieres, supera tus temores y siéntete libre para desarrollar tus metas y perseguir tus sueños.

Perdónate primero, y luego perdona a los demás. El perdón es una parte sumamente importante para dejar ir, tanto el perdonar a alguien o perdonarte a ti mismo, te va a permitir cerrar ciclos. Deja ir todo lo que no te beneficia y no necesitas, y mantén una actitud abierta y positiva a lo que pueda venir, sobre todo, disfruta el presente.

Cuando perdonas te liberas de todas las emociones que no te permiten avanzar, la ira, resentimiento, culpa, tristeza. Te trae salud física y emocional.

Si algo te impide avanzar y crecer, es estar atado al pasado o venir cargando un resentimiento por no poder soltar y perdonar. Sana las heridas y evita que tu cuerpo, mente y espíritu se enferme, está comprobado que no saber gestionar las emociones pueden llevar a muchas enfermedades. Deja que el pasado se vaya. Estás creciendo y cambiando, y es momento de ver la vida y vivirla de manera diferente. Si no sabes cómo, en mi sitio web tengo herramientas que pueden ayudarte a soltar y perdonar. Se amable contigo y trátate como a alguien a quien amas y no harías nada por lastimarlo.

Perdonar no se trata de olvidar, es más bien, aceptar lo que pasó y seguir adelante. Te das cuenta que has superado y llegado al perdón cuando eres capaz de sentir empatía por la persona que te ofendió.

Algo que te puede ayudar es escribir en una carta todo aquello que te hizo daño, y al final, quemar esa carta, representando el perdón.

Cuando llega la libertad. Las dependencias y apegos nos van generando ataduras, sin embargo, cuando nos damos cuenta y dejamos ir, a costa de nuestro ego, aparece ese proceso de desprendimiento y libertad que nos permiten fortalecernos espiritualmente.

Solo los que están dispuestos a este nivel de conciencia pueden lograrlo.

“Retener es creer que solo existe el pasado, dejar ir es saber
que hay un futuro”. Daphne Rose Kingm

¿Quieres aprender más sobre cómo dejar ir?

Visita mi video: Del Resentimiento al amor aquí: Del Resentimiento al Amor